Los indignados de EEUU: una rebelión contra la impunidad del capitalismo financiero

octubre 12, 2011

Desde hace cuatro semanas un singular movimiento de protesta se desarrolla en EEUU. Se trata de los llamados indignados estadounidenses, denominados así por asociación con sus homólogos europeos.

En los últimos días los manifestantes se han organizado bajo el lema de Ocupa Wall Street. De esta manera han identificado simbólicamente al capitalismo financiero especulativo, el cual disfruta de una vergonzosa impunidad auspiciada por el poder político, como principal responsable de la crisis económica actual.

Argumentan que son el 99 por ciento de la población y por consiguiente exigen que le devuelvan los derechos secuestrados por la minoría rica que domina el país. Denuncian la corrupción del sistema político y la desigualdad económica provocada por la peor crisis desde la Gran Depresión. En sentido general demandan la realización de cambios sustanciales como la generación de empleos, el pago de impuestos por parte de las multinacionales y la reducción del presupuesto militar.

El movimiento ha ido creciendo de manera acelerada en poco tiempo. Iniciado por algunas centenas de jóvenes en Nueva York, ha atraído a una gama diversa de la población estadounidense: desempleados, estudiantes, inmigrantes, veteranos de guerra, indígenas, y por último el movimiento sindical, que le ha dado su pleno apoyo. Esta conjunción de sectores sociales es inédita en la historia reciente de EEUU. También se han extendido geográficamente y ya en cerca de 90 ciudades existen réplicas de las manifestaciones. En Nueva York las movilizaciones de los últimos días atrajeron a decenas de miles de personas y se ha anunciado que las protestas se mantendrán durante los próximos cuatro meses.

Se desconoce aún hasta donde podrá llegar este movimiento, cuál podría ser su impacto en la sociedad y política norteamericanas o de si las elecciones de 2012 serán influidas por sus demandas. Lo que si se puede afirmar ya es, que en el contexto de EEUU, esta heterogénea alianza de fuerzas sociales, está haciendo historia.

Por Nelson Roque Valdés

Las dos caras de la irracionalidad capitalista

agosto 16, 2011

El Cuerno de África sufre la mayor crisis alimentaria de la actualidad, señalan expertos de Naciones Unidas. Más de diez millones de personas, el ochenta y cinco porciento de ellos habitantes de Somalia, Etiopía, Yibutí, Uganda y Kenia, son victimas de la sequía más temible del ultimo medio siglo.

La catástrofe alimentaria tiene un gran impacto pues la tasa de desnutrición, es superior al treinta porciento, el doble de lo permisible. Somalia es el país más afectado ya que más de tres millones y medio de seres humanos, casi la mitad de su población, padece este flagelo. En esa nación la ausencia de agua es agravada por una guerra civil que dura ya casi dos décadas.

En ese contexto la ONU ha hecho un llamado internacional de urgencia para prestar ayuda humanitaria a una región, donde las condiciones climáticas no cambiarán en lo inmediato. El desastre tiene lugar en un contexto internacional caracterizado por la brutal subida del precio de los alimentos.

Curiosamente, un Informe sobre la Riqueza Mundial, dado a conocer recientemente, revela cómo a pesar de que el Producto Interno Bruto global descendió en un dos porciento, las fortunas conjuntas de las personas más ricas crecieron un nueve porciento. Más de la mitad de los acaudalados viven en EEUU, Japón y Alemania.

Ambas problemáticas reflejan dos caras absurdas de una misma moneda. La irracionalidad del sistema capitalista, donde unos pocos nadan en dinero, mientras millones carecen de alimentos y agua para sustentar la vida.

Por Nelson Roque Valdés

El nuevo plan de endeudamiento público de EEUU. Balance de un acuerdo

agosto 4, 2011

El pasado dos de agosto el Senado norteamericano aprobó un plan para incrementar el techo de la deuda pública de EE.UU. La decisión ocurrió pocas horas antes de que se venciera el plazo para que el gobierno estadounidense entrara en cese de pagos, lo que hubiera tenido profundas repercusiones en la economía internacional.

El acuerdo alcanzado permite incrementar el tope del endeudamiento en más de dos billones de dólares y paralelamente establece recortes de gastos por una cifra similar, a implementarse en un período de diez años.

La posibilidad de establecer nuevos impuestos a las clases privilegiadas no prosperó. Casi todos los medios de prensa describen lo acordado como una derrota para el presidente Obama y para los demócratas, los cuales cedieron una vez más ante los republicanos.

La mayoría de la población de EE.UU., de acuerdo a las encuestas de opinión, era contraria a un entendimiento sobre la deuda basado en los ajustes presupuestarios, al tiempo que apoyaban nuevos gravámenes para las grandes empresas y las rentas más altas. Sin embargo, los partidos políticos en el Congreso respondieron solamente a los reclamos de la elite económica y financiera.

Las medidas de austeridad que se derivarán de la decisión, incrementarán los niveles de pobreza y socavarán los programas públicos de asistencia, que alivian parcialmente a los sectores menos favorecidos de los embates de la crisis económica.

Cumbre extraordinaria de la Unión Europea: las interioridades de un acuerdo

julio 29, 2011

Tras más de un año de vacilaciones, disputas y soluciones incompletas, la Unión Europea (UE) parece haber decidido la adopción de planes más radicales y a largo plazo para conjurar la crisis de la zona euro.

El pasado 21 de julio una cumbre de emergencia de los líderes de este mecanismo de integración en Bruselas, aprobó un nuevo rescate de 109 mil millones de euros para Grecia. El mismo permite doblar la duración de los préstamos de 7 años y medio a 15 años e incluso extenderlos hasta 30 años. También reduce las tasas de interés de 5.5% a 3.5%. Estos beneficios también serían aplicables a otros países rescatados como Irlanda y Portugal.

Una novedad de este plan es la implicación del sector privado en la reducción de la deuda helena a través de la recompra de una parte de la misma, el canje de las actuales obligaciones griegas por otras de vencimiento más tardío y la reinversión en nuevas obligaciones a partir de la expiración de las antiguas.

Por otra parte, le fueron otorgadas nuevas y más amplias facultades al fondo de rescate europeo. Este podrá extender líneas de crédito a corto plazo, recapitalizar bancos y comprar bonos de deuda pública de países en dificultades en el mercado secundario. De este modo el mecanismo podrá atajar con anticipación posibles crisis antes de que estas se tornen más peligrosas y cumplir así las funciones de un embrionario Fondo Monetario Europeo.

Los acuerdos alcanzados constituyen una forma de mora selectiva (selective default) pues las deudas contraídas por Grecia con los acreedores no serán pagadas completamente en los términos originales. También implica un reconocimiento de que las enormes deudas acumuladas por los países más vulnerables de la región comprometen cualquier perspectiva de recuperación económica de éstos. Asimismo se observa un paso de avance en la creación de estructuras económicas comunes dentro de la eurozona.

La cumbre fue antecedida por turbulencias en las bolsas que afectaron a Italia y España y amenazaban con ampliar la crisis de la eurozona a niveles incalculables. En sentido general se considera que las decisiones tomadas tienen un carácter estratégico, aunque existen dudas sobre aspectos concretos de su implementación y la reacción a mediano plazo de los mercados financieros.

De cualquier manera, en este contexto, lo que no se menciona es si las estrictas medidas de austeridad impuestas a Grecia y aplicadas “voluntariamente” de manera preventiva en otros países europeos, serán reanalizadas a la luz de las nuevas circunstancias. No obstante, todo parece indicar que en Europa tal tendencia llegó para quedarse y como reza el proverbio: la cadena siempre se rompe por el eslabón más débil.

Por Nelson Roque Valdés

Continúa parálisis en el Congreso estadounidense sobre límite para el endeudamiento público

julio 29, 2011

En el Congreso norteamericano continúa el enfrentamiento bipartidista sobre la aprobación de un nuevo techo para el endeudamiento público. El presidente Barack Obama, con la mira puesta en las elecciones de 2012, intenta convencer a la oposición de apoyar un límite superior para la deuda pública. Los republicanos, en cambio, desean más recortes al presupuesto y menores gravámenes para los más ricos.

Sin embargo, ninguno de los dos partidos está planteando tocar los gastos militares del imperio, que de acuerdo a estimados conservadores supera el billón de dólares anuales.

En estos momentos, el límite al endeudamiento público de EEUU equivale a más del 92 por ciento de su PIB. La deuda creció sensiblemente en los últimos años a raíz de la crisis, que llevó a un enorme crecimiento de los gastos y las emisiones masivas de papel moneda. La intervención estatal, dirigida particularmente al rescate de los bancos, no ha tenido una gran incidencia en la economía real. El índice de desempleo es elevado, superior al 9 por ciento, lo que es muestra de una economía estancada.

Por otra parte, la gigantesca deuda refleja el parasitismo evidente de la economía norteamericana, que funciona por encima de sus niveles de producción y a costa de los flujos de capital de otras partes del mundo.

De no aprobarse un nuevo techo para la deuda pública, las consecuencias para EEUU y la economía internacional serían imprevisibles, incluyendo una segura recesión. Por eso, lo más probable es que demócratas y republicanos, al final, se pongan de acuerdo y el casino siga funcionando. Sin embargo, la pregunta que se impone es la siguiente: ¿hasta cuándo será viable el sistema?

Por Nelson Roque Valdés

Occidente y el Medio Oriente: una problemática, dos estrategias

marzo 31, 2011

Por Nelson Roque Valdés

En los últimos meses el Medio Oriente ha sido conmovido por una serie de revueltas y disturbios que amenazan subvertir el orden hasta ahora existente en esa estratégica región del mundo.

Inicialmente las protestas estallaron en Túnez y cual efecto dominó se extendió con mayor o menor intensidad a países como Egipto, Jordania, Marruecos, Yemen, Bahréin, Omán, Kuwait, Libia y Siria.

Aparentemente todos los procesos forman parte de un fenómeno común, pero cuando se va a los detalles se aprecia que la situación en cada país contiene elementos específicos. Así tenemos países con escasas poblaciones y un alto grado de riqueza, como las monarquías petroleras del Golfo, donde las demandas son principalmente de orden político y se exigen mayores niveles de libertad personal y colectiva o mayores derechos para comunidades marginadas. Por el contrario, en otros países de la zona que no cuentan con los codiciados hidrocarburos y que son más vulnerables a los efectos de la crisis económica mundial, los detonantes fueron principalmente económicos a partir de la vulnerabilidad social suscitada por años de aplicación de recetas neoliberales conjugada con el acelerado ascenso de los precios de alimentos básicos, lo cual a su vez se enlazó con demandas de tipo político.

En un primer momento parecía que las sublevaciones conmoverían el sistema de dominación capitalista en el área, pues los principales países afectados se correspondían con importantes aliados de Europa y EEUU en el mundo árabe. Sin embargo, tras la sorpresa inicial Occidente ha comenzado a implementar una estrategia dual y diferenciada para tratar de contrarrestar los daños a sus posiciones en los lugares donde esto es necesario e impulsar los acontecimientos en la dirección deseada allí donde son convenientes a sus intereses.

De esta manera EEUU y Europa han tratado de neutralizar el curso radical de los procesos políticos en naciones como Túnez y Egipto, en los cuales el derrocamiento de los regímenes afines no pudo ser evitado; o intenta minimizar la erosión política de gobiernos aliados como los de Bahréin o Yemen, ignorando incluso la represión violenta o la intervención militar extranjera contra los manifestantes. El reverso de la moneda son los intentos de capitalizar la situación para subvertir a los gobiernos que tradicionalmente ha sido incómodos para la ejecución de su dominación en la región.

El caso más claro es el de Libia, donde al margen de la existencia de causas objetivas, la oposición interna está claramente financiada y apoyada desde el exterior y ahora cuenta con el respaldo militar de la OTAN para poder imponerse en la confrontación armada contra el gobierno libio. También en Siria comienza a aplicarse una estrategia similar, cuyos derroteros aún están por revelarse.

De cualquier manera el desenlace de los acontecimientos en el área está lejos de ser conocido. La intervención contra Libia, como la de Afganistán, pudiera evolucionar en un sentido diferente al esperado; mientras que la cooptación de los procesos de radicalización política en países clave como Egipto, aun no está claramente definida. Lo que si se puede asegurar desde ahora es que el Medio Oriente que resultará de estos procesos será muy diferente del hasta ahora conocido.

Nelson Roque Valdés es periodista especializado en temas internacionales del canal televisivo Cubavisión Internacional.

La situación de Japón tras los desastres naturales y las posibles implicaciones económicas internas y externas

marzo 29, 2011

Por Nelson Roque Valdés

El pasado de marzo Japón fue golpeado por un violento terremoto y un tsunami posterior que ha provocado más de 27 mil víctimas entre muertos y desaparecidos y cuantiosos daños materiales. Ante esta situación muchos se preguntan cuál será el impacto económico de estos desastres para la tercera economía del mundo y sus probables repercusiones para la economía internacional.

En primer término se conoce que la producción en diversos sectores como el automotor, la electrónica y otras ramas industriales han sufrido serios daños en las zonas afectadas y multinacionales como Cannon, Sony, Toshiba y Toyota han suspendido parcial o totalmente sus operaciones en el país. Muchas pequeñas y medianas empresas han sido barridas literalmente. Además el daño sufrido por las infraestructuras tendrá efectos adversos indirectos sobre la economía. Las redes de electricidad y abastecimiento de agua están destruidos, al igual que los servicios ferroviarios, aeroportuarios y las autopistas. A corto plazo esto afectará a la industria japonesa cuyos métodos de producción dependen mucho del funcionamiento de la logística. Estimados preliminares del gobierno calculan que el costo de la reconstrucción de lo destruido por los desastres naturales será de 309 mil millones de dólares.

Desde el punto de vista fiscal la actual deuda pública de Japón alcanza el 198% del PIB por lo que en teoría el gobierno tiene menos capacidad que en momentos anteriores para enfrentar la ayuda de emergencia y la reconstrucción y es más vulnerable a una pérdida de confianza en su credibilidad. Por otra parte, como el déficit presupuestario japonés fue de casi el 8% del PIB en 2010 no existe mucho margen de maniobra para política fiscal expansionista. A pesar de lo anterior el gobierno ha tratado de limitar los daños inyectando liquidez a la economía en los primeros días después de los desastres.

No obstante el sombrío panorama imperante, algunos estudios sostienen que si no se produce una catástrofe nuclear, el impacto sobre el crecimiento del PIB será probablemente modesto en comparación con el trauma humano y el esfuerzo de la recuperación deberá propiciar un incremento económico para el próximo año.

Desde el punto de vista externo, el hecho de que Japón posea escasos recursos naturales y sea altamente dependiente de las importaciones implicará que su reconstrucción incremente la demanda de materias primas en los mercados internacionales. En particular, la afectación a la producción eléctrica basada en la energía nuclear, que representa el 30% del total de la demanda nipona y la probable repercusión negativa sobre el uso civil de la energía nuclear en el mundo ejercerán una presión alcista sobre los precios del petróleo, el gas y el carbón.

Se espera también una tensión acentuada sobre los precios de los alimentos debido a una ampliación de las importaciones por parte de Japón, especialmente de arroz, ya que la región afectada es una de las zonas agrícolas más importantes del país.

Se estima además que China es el país en mejores condiciones para brindar una ayuda financiera masiva a Japón, lo cual va a reforzar la interdependencia de las dos potencias asiáticas, una tendencia que ya viene produciéndose en los últimos años.

También se valora que los problemas de la economía japonesa conducirán a una caída en las compras de los bonos del Tesoro estadounidenses y Tokio tendrá que vender una parte importante de sus reservas de dichos títulos para financiar el costo de la reconstrucción. Todo esto puede conllevar consecuencias importantes para los ritmos de salida de la recesión de la primera potencia mundial y por extensión para el resto de la economía global.

Nelson Roque Valdés es periodista especializado en temas internacionales del canal televisivo Cubavisión Internacional.

El Consejo de Seguridad vota nuevamente por la guerra

marzo 18, 2011

Por Nelson Roque Valdés

El Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU), designado por la Carta de esa organización para mantener la paz y la seguridad internacionales, ha votado nuevamente por la guerra.

Este jueves, después de intensas jornadas diplomáticas se aprobó una resolución que establece una zona de exclusión aérea sobre Libia y otras medidas coercitivas supuestamente orientadas a “proteger a los civiles y las áreas pobladas por civiles bajo ataque” en ese país árabe.

Para muchos expertos la adopción de la zona de exclusión aérea constituye el posible preámbulo de una intervención militar, pues otorga la autorización para derribar cualquier nave comercial o militar que sobrevuele el territorio de esa nación.

La pregunta que surge ahora es la siguiente: ¿quienes serán los encargados de implementar estas medidas? ¿Será acaso EEUU, Francia y el Reino Unido, impulsores principales de la resolución? ¿O será la OTAN, que todo el mundo conoce los objetivos e intereses a los que sirve?

La acelerada resolución sobre Libia contrasta con la inacción o ceguera con la que el Consejo de Seguridad ha actuado en otras crisis internacionales.

Por qué, por ejemplo, el Consejo de Seguridad no se ha pronunciado sobre la represión que se desarrolla en otros países árabes, en particular en Bahrein, donde incluso se ha producido una intervención militar externa de los países vecinos. ¿Será que estos opositores tienen menos legitimidad que los opositores libios? O que decir de la sistemática represión militar realizada por Israel contra la población palestina en Gaza. O de la ocupación y hostigamiento contra el pueblo saharaui durante más de tres décadas por parte de Marruecos. La aplicación de una óptica de doble rasero por parte del órgano más poderoso de la ONU es evidente para todos.

Por otra parte, la decisión del Consejo de Seguridad da luz verde a la posibilidad de una llamada intervención humanitaria, semejante a las que en la última década han provocado cientos de miles de víctimas en Irak y Afganistán. ¿Será acaso este el destino que aguarda en lo inmediato a la población Libia, aquejada ya por una indudable guerra civil?

Para cualquier observador imparcial de los acontecimientos internacionales la actuación del Consejo de Seguridad es, en el mejor de los casos, decepcionante y conduce a la interrogante de por qué los destinos de la humanidad tienen que estar sometidos a los designios de un directorio de países, que no son representativos de toda la comunidad internacional y que en última instancia casi siempre se subordinan al decadente Imperio de estos tiempos.

Nelson Roque Valdés es periodista especializado en temas internacionales del canal televisivo Cubavisión Internacional.

El presupuesto militar norteamericano para 2011: un obsequio para el Pentágono

enero 7, 2011

Por Nelson Roque Valdés

El presupuesto militar de 725 mil millones de dólares, aprobado por el Congreso norteamericano para el año 2011, es ciertamente un regalo para el Pentágono. Esta cifra representa un aumento de 37 mil millones respecto a lo que se había solicitado previamente. Entre las particularidades del mismo aparece una partida de 159 mil millones para darle seguimiento a la nueva estrategia del presidente en Afganistán y Pakistán y para efectuar otras operaciones en ultramar. Ello representa un gasto de cerca de 450 millones de dólares diarios que seguramente no alcanzarán para lograr los objetivos militares que se han trazado en esa convulsa región.

Al presupuesto claramente destinado al Pentágono, se añaden otros gastos de carácter militar como son los 124 mil millones de dólares consignados a los militares retirados, los 12 mil millones dirigidos a las armas nucleares (que se inscriben en la partida del Departamento de Energía) y los 54 mil millones reservados para el llamado Departamento de Seguridad Interior. Si se incluyen los desembolsos de otros programas con objetivos bélicos como los de la NASA, el gasto militar total asciende a cerca de una cuarta parte del presupuesto federal estadounidense.

Hay que tener en cuenta además los gastos del Programa Nacional de Inteligencia que en el presupuesto se clasifican como secretos, y cuyo incremento se ha previsto para potenciar la capacidad de la CIA y de las otras agencias en el apoyo a la ya citada estrategia presidencial en Afganistán y Pakistán. Según el Washington Post el mundo de los servicios secretos en EEUU se ha vuelto tan amplio en impenetrable que nadie sabe cuanto cuestan a los contribuyentes. Se calcula que alrededor de 1270 organizaciones gubernamentales y 1930 privadas trabajan en programas secretos, lo que ocupa a más de 830 mil empleados.

Las bondades presupuestarias del imperio para la seguridad y la guerra contrastan con la mezquindad de los recursos destinados a otras esferas, especialmente ante los enormes problemas que enfrenta la economía y sociedad norteamericanas. Se calcula, por ejemplo, que cerca del 20% de la fuerza laboral desempleada o subempleada desde 2009 aún continúa en esas condiciones a inicios de 2011. Por otra parte, una cuarta parte de aquellos que han obtenido trabajo después del comienzo de la crisis, solo consigue empleo temporales sin beneficios.

Los enormes recursos enfilados por EEUU hacia la destrucción y la muerte tienen un peso significativo en el continuo incremento de los déficits y la deuda pública norteamericana, que de acuerdo a las valoraciones más conservadoras superará en 2011 los 10 billones de dólares, es decir dos tercios del PIB estadounidense. Sin embargo, para el actual inquilino de la Casa Blanca la preservación del liderazgo norteamericano en el mundo es justificación suficiente para tal derroche.

La economía mundial en 2011: un nuevo año marcado por la incertidumbre

diciembre 22, 2010

Por Nelson Roque Valdés

El comportamiento de la economía mundial en 2011 estará sujeto fundamentalmente a la evolución de tres importantes actores: EEUU, Europa y las grandes economías emergentes.

En el Viejo Continente el crecimiento económico a corto plazo deberá ser lento, entre otras cosas por las políticas de ajustes y recortes de gastos emprendidos por los gobiernos europeos. Las economías periféricas de Grecia, Irlanda y Portugal continuarán teniendo un incierto porvenir, porque no es probable que sean capaces de mejorar su competitividad y pagar sus enormes deudas a través de la reducción de los salarios y la aplicación de estrategias de austeridad. Por otra parte, el comportamiento de los políticos europeos, caracterizados hasta el momento por sus divisiones y falta de visión, continuarán creando grandes dudas sobre la zona euro en el 2011.

En el otro lado del Atlántico, EEUU ha asumido un rumbo completamente distinto a la austeridad europea. Obama ha dado continuidad a la política de no incremento de impuestos de la Administración de G. W. Bush, mientras la Reserva Federal ha seguido comprando bonos del Tesoro e inyectando paquetes de estímulo artificial en la economía. Aunque se espera que EEUU experimente un ligero crecimiento para el próximo año, las perspectivas de la cuestión presupuestaria a largo plazo no parecen resolverse y las contradicciones políticas entre el gobierno demócrata y los republicanos en el Congreso, han impedido alcanzar hasta la fecha, un acuerdo para la consolidación fiscal a mediano plazo. Muchos inversionistas están preocupados por las dimensiones de los déficit estadounidenses y no se descartan vaivenes en el mercado de bonos durante el próximo año.

La conjunción de la relajada política monetaria de EEUU y las preocupaciones sobre el devenir de la eurozona estimularán los flujos de capital hacia las economías emergentes, que han sido las principales contribuyentes al crecimiento mundial reciente. Esta circunstancia aumentará los peligros de sobrecalentamiento económico e incremento de la inflación en estas áreas, elevando las tensiones comerciales y monetarias internacionales, que pudieran incidir negativamente en el curso de la economía global.

Sin lugar a dudas, uno de los problemas fundamentales en la actualidad, es la falta de coordinación entre las políticas económicas de los grandes bloques y actores internacionales, lo que se reflejó claramente en los resultados de la última cumbre del G20 en Seúl. La obsesión de cada cual con sus problemas económicos internos ha conducido a la adopción de estrategias completamente opuestas para lidiar con los mismos. En ese contexto difícilmente se retomen las paralizadas negociaciones comerciales y se traten los aspectos más delicados de la llamada “guerra de divisas”. Por consiguiente, la economía mundial en el 2011 continuará signada por perspectivas inciertas que nos afectarán a todos.

Este artículo fue publicado también por Cubahora, Foro Mundial de Alternativas y Cubavisión Internacional